Tu primer invierno, tu primera lluvia

Nos llegó el invierno amor mío, llegaste con el calor del verano, disfrutamos algo de media estación con muchas menos caminatas y paseos de lo que yo esperaba y nos llega el frío, las nubes, la oscuridad y la quietud de las tardes de invierno. Hoy fue tu primera lluvia y aunque te la quise mostrar por la ventana, tal como lo hice alguna vez con tu hermana cuando era una pequeñez cómo tú, no sé si te percataste o no, o si tu pequeño, pero sabio cuerpo ha resentido estos dos días de frío.

Y hoy llegó el invierno, al menos para mí y mi corazón no estuvo triste, al contrario fue una alegría el ver llover. Automáticamente al tenerte en mis brazos y mirar por la ventana, recuerdo mis días de invierno puerpera con tu hermana recién nacida en mis brazos y me encanta revivir esa sensación ahora contigo, que eres un guaton, hermoso y delicioso, regalón y calientito.

Te respiré profundo sintiendo tu cabecita y me sentí feliz de tenerte este invierno y que este día, este momento, me anunciaba los días que se venían, encerrados, encuarentenados, enamorados, regalones y calientitos juntos, viéndote reír y crecer. Como ahora estamos participando de un taller de juego libre y motricidad según la mirada de Pikler, he podido agudizar mi ojo y estoy más consciente que antes de tus cambios logros y desarrollos. Pendiente de ti mi pequeño gordito, mis ojitos de aceituna, mi guagua hermosa mi segundo y probablemente último hijo.

Así que espero feliz esté invierno, estos días de mirar por la ventana y poco salir por la pandemia, espero disfrutarte lo más posible, hacerte los masajitos y ejercicios que voy aprendiendo, perfeccionándome en el arte de ser mamá, la mejor mamá que puedo para ti y tu hermana que me desafía y me vence día a día. Solo agradecer tu vida, tu presencia con nosotros, poder verte crecer y ahora mismo dormir profundo a mi lado. Te amo infinito Vicentito de mi corazón.

Deja un comentario